Revista Bajo los Hielos 16

(Septiembre de 2005)

Sobre el rito fundacional

de la ciudad del Qosqo*

(Resumen)

(Sonia Herrera Delgado**

Rubén Pilares Villa**)

 

Al investigar y estudiar la traza urbana del Qosqo, hallamos que el Rito Fundacional de una ciudad sagrada es el acontecimiento generador de todo lo que contiene y simboliza la ciudad y su arquitectura; por ello debemos recordar aquí algunos aspectos metafísicos y cosmológicos que plantea a la Arquitectura Sagrada la fundación y construcción de una ciudad. En ese sentido, primero debemos poner en relieve que al haberse demostrado la universalidad de este acontecimiento fundacional (1), su realidad permite deducir mediante el empleo de las relaciones de analogía, cómo fue su aplicación específica y particular en la concepción y fundación de la ciudad del Qosqo. Para el efecto tomamos como base el documento "El Rito Fundacional de la Ciudad" (2).

En Occidente, las noticias sobre el Rito Fundacional de una ciudad llegan desde los etruscos, griegos y romanos; sin embargo, todas las civilizaciones teocéntricas poseen sus respectivos Ritos de Fundación; ritos, cuyos aspectos formales expresan la peculiar atmósfera espiritual de cada cultura o civilización, pero cuyo contenido metafísico es invariablemente universal, puesto que todas buscan establecer en un determinado marco geográfico, un Centro, a partir del cual se reitera una cosmogonía, insistiendo así en el arquetípico acto primordial de la creación o de la manifestación.

En esencia, toda fundación viene a simbolizar el acto de fecundación de la tierra virgen por el espíritu divino y, como toda fecundación implica la unión de los complementarios en la Unidad. Consecuentemente, fundar una ciudad entraña renovar el Cosmos, reactualizar la Cosmogonía, un hecho de carácter hierogámico consistente en el enlace sagrado entre la tierra a ocupar y la Tierra Arquetípica, Celeste e Ideal, en el que la tierra a ocupar se estructura a imagen y semejanza de la Celestial, aconteciendo, que una vez que ese trozo de tierra se halla saturada de sacralidad por el Rito Fundacional, se constituye en un Centro del Mundo.

La secuencia básica del Ritual Fundacional de la ciudad del Qosqo, es la siguiente:

  1. Conocimiento de la Voluntad o Designio Divino
  2. El Recogimiento y Contemplación
  3. Interpretación de los signos oraculares
  4. Levantamiento de un Gnomon central y trazo del Hanan y Urin.

 

1. Conocimiento de la Voluntad o Designio Divino

Puede resultar obvio anotar que en las civilizaciones teocéntricas, para la fundación de una ciudad, en principio es necesario tomar conocimiento de que ello tiene como origen a la Voluntad, el Designio o en todo caso, la aquiescencia Divina, conocimiento que puede ser alcanzado mediante revelación directa de la Divinidad o lograrse por intermedio de la observación del vuelo o comportamiento de determinadas aves, liberando y luego siguiendo el rastro de un animal sagrado, etc. (3).

En el caso específico de la fundación del Qosqo, esto tiene lugar cuando el Dios Wiraqocha entrega a su hijo Manco Cápac una barreta de oro y le indica que en el lugar donde dicha Joya Divina se hunda, allí deberá establecerse por que esa es su Voluntad (4).

En el Mito de los Hermanos Ayar (5), la Voluntad Divina se hace manifiesta cuando al llegar a la Montaña denominada Huanacauri, los Ayar divisan un Arco Iris sobre el valle que luego será asiento de la ciudad del Qosqo. El Arco Iris simboliza en esta versión mítica, la señal de asentimiento del Dios Wiraqocha para que los Ayar se establezcan en las tierras divisadas desde el otero del Huanacauri.

 

2. Recogimiento y Contemplación

Esta secuencia ritual, consiste en una vez alcanzado un lugar elevado, tal como la cima de una montaña –la que en virtud del rito se transforma en un "Eje del Mundo" (6) o "Montaña Cósmica" (7) - , desde allí se escruta el cielo, para según la topología que ofrezca en ese instante, advertir dos coordenadas, es decir dos meridianos cruzados que configurarán las dos direcciones principales, ejes o rumbos de la futura ciudad. El punto donde dichas coordenadas, ejes o rumbos se ínter seccionan es proyectado sobre el suelo, pasando éste a ser el Centro de la futura ciudad.

"Pues como Manco Cápac hobiese visto lo que de sus hermanos había sucedido y llegase al valle donde es agora la ciudad del Cuzco, alcanzando los ojos al cielo…pedía con grande humildad al sol que le favoreciese y ayudase en la nueva población que hacer quería y que, vueltos los ojos hacia el cerro Guanacaure…que ya lo tenía y reverenciaba por dios, y mirando en el vuelo de las aves y en enseñanzas de las estrellas y en otros prodigios, lleno de confianza, teniendo por cierto que la nueva población había de florecer y él ser tenido por fundador della y padre de todos los incas que en ella habían de reinar. Y así en nombre de su Ticiviracocha y del sol y de los otros sus dioses hizo la fundación de la nueva ciudad…"

El Señorío de los Incas, Pedro Cieza de León, Cap. VII, (1553), 1985.

 

En el caso que se marque sobre el suelo el diagrama, éste será de carácter analógico, por lo que no será una transposición puntualmente inevitable de las directrices advertidas mediante el escrutinio de la topología celeste. El diagrama usualmente es circular, aunque parece que en el caso del Qosqo también incluía un cuadrado romboidal, dividiendo el territorio en dos sectores: Hanan Saya = Arriba y Urin Saya = Abajo, y simultáneamente subdividida en cuatro rumbos o direcciones: Antisuyo, Collasuyo, Contisuyo y Chinchaysuyo, los que fueron señalados mediante la construcción de una red de caminos que partiendo del centro de la ciudad, salen a manera de 4 ejes diagonales en dirección a cada rumbo.

 

"…después de haber fundado la ciudad del Cusco en las dos parcialidades que atrás quedan dichas mandó fundar otros muchos pueblos…"

Comentarios Reales de los Incas, Inca Garcilaso de la Vega, Cap. XX, 1963.

 

"…una parte de esta ciudad Hanan Cuzco y la otra Oren Cuzco lugares donde vivían los más nobles della y donde había linajes antiguos…"

El Señorío de los Incas, Pedro Cieza de León, Cap. XCII, 1985.

 

En el subsuelo del Centro de la ciudad (8), es decir en el sector del "Axis Mundi" correspondiente al Ukju Pacha, que usualmente era un Templo, en una cavidad se depositaban tres cosas: 1. Los restos del ave portadora del buen augurio (9); 2. Un puñado de tierra de una ciudad hermana (10) y 3. Las reliquias del Héroe fundacional (11). Todo ese conjunto expresaba el siguiente simbolismo:

Hanac Pacha = Cielo = Ave

Kay Pacha = Hombre = Héroe Fundacional

Ukju Pacha = Tierra = Puñado de Tierra

 

Esta fase del ritual también implicaba un abstraerse o un aguardar en la meditación y recogimiento; pero, en estado de alerta, efectuando una reflexión atenta, larga y profunda, para advertir alguna particular señal del cielo o acaso un prodigio, en fin, descubrir algo singular, extraordinario o fuera de lo normal que pudiera ser interpretado como una señal.

En el Mito de los Hermanos Ayar, la tradición narra que fue uno de estos hermanos, Ayar Uchu, quien, luego de ascender a la cima del Huanacauri, armado de una honda, lanza cuatro piedras hacia los cuatro rumbos o regiones cardinales del mundo en señal de toma de posesión del valle del Qosqo. Luego, será él mismo, quien se convertirá en huaca al tornarse en roca de ese lugar, el que desde ese momento será llamado "Ayar Uchu Huanacauri" y en cuyo homenaje los incas instituirán la Fiesta del Huarachicuy (12).

Según el Mito de Manco Cápac, éste es quien desde la cima del Huanacauri lanza la barreta de oro que le entregara su padre Wiraqocha, yendo a hundirse en la colina donde por esta razón se estableció el Qoricancha, o Templo principal de todo el Tawantinsuyo (13).

Aquí es adecuado anotar que la montaña del Huanacauri es el Axis Mundi Andino por excelencia, lo que puede ser corroborado, por que al constituirse la ciudad del Qosqo en el arquetipo de establecimiento urbano en el Tawantinsuyo, hizo que en los diversos lugares donde se van a asentar posteriormente las "llactas" o ciudades incas, invariablemente se encontrará que éstas cuentan con una colina denominada "Huanacauri", la que, sin duda, en cada lugar particular, cumplía la función señalada.

 

3. Interpretación de los signos oraculares

Esta fase ritual consistente en que un Arúspice, es decir, un adivinador por el hígado, lee los signos oraculares en el ave o animal portador de los augurios. Entre los incas, es ampliamente conocido que existían varias clases de sacerdotes especialistas en efectuar augurios, como, por ejemplo, los Callpa Ricuy, que eran quienes leían sus augurios en el hígado de llamas especialmente dedicadas a ese fin (14).

 

4. Levantamiento de un Gnomon central y reconocimiento del Hanan y Urin

Durante esta estación ritual se levanta un gnomon en el centro de la futura ciudad (15) y se efectúa el replanteo del eje Sur Este – Nor Oeste, que estructura la ciudad en dos Sayas o Partes: Hanan Saya o "Parte de Arriba" y Urin Saya o "Parte de Abajo".

En esta fase ritual el agrimensor no tiene necesariamente que hacer una transposición puntual de las coordenadas celestes halladas; prueba de ello es que las directrices básicas de las calles tampoco siguen necesariamente las citadas coordenadas, puesto que en sus consideraciones intervenían además, apreciaciones de orden más pragmático referentes, por ejemplo, a salubridad de las aguas, dirección de los vientos predominantes de la zona, etc.

En la ciudad sagrada del Qosqo, los ejes de la ciudad, aunque están trazados teniendo en cuenta las direcciones astronómicas fundamentales, en realidad, su replanteo forma con ella un ángulo de casi 45º. Las razones para esta elección residen en dos órdenes: Primero, por que parte de la interpretación del símbolo de la cruz, pero ya no solamente como un esquema estático, sino también y sobre todo, como un esquema dinámico, simbolizado por la cruz esvástica que forma los caminos reales que parten desde el centro de la ciudad hacia los Cuatro Suyos o rumbos, ya que la cruz orientada hacia los puntos cardinales simboliza la expansión del punto central sin implicar su movimiento, pero la superposición a ésta de una cruz a 45º simboliza el principio rotativo y por consiguiente, el devenir del tiempo. Esto, es un simbolismo universal, puesto que se le halla en casi la totalidad de las tradiciones de diferentes pueblos premodernos, simbolismo habitualmente expresado por las muy difundidas "esvásticas" solares (16). Además, es mediante este dinamismo que se explica la estructura de la ciudad, en la cual, el desplazamiento del Centro o Axís Mundi hacia la periferia hace evidente las jerarquías, mientras el movimiento circular patentiza la ubicación topográfica y territorial de las diferentes etnias que componían el Tawantinsuyo.

La elección de los ejes intermedios permitieron a modo de "Rosa de los Vientos" –cuyos ejes principales están sobreentendidos- la división del círculo en ocho sectores. Luego, la dificultad que tenía que superar la estructura del Qosqo, era la de su relación con el territorio, territorio del cual, la ciudad no sólo debería ser considerada como su capital paradigmática, sino también su baricentro geométrico real. Si como parece, la estructura final del Qosqo es fruto de una reconstrucción posterior, en un período en que los "Cuatro Barrios" o cuatro sectores del imperio habían sido ya definidos, la orientación del Qosqo, aparece como consecuencia lógica de su posición geográfica; para esto es necesario tener presente el origen mítico de la estirpe inca: El Lago Titicaca. Tanto la Isla del Sol como Tiahuanaco se encuentran aproximadamente dentro de la prolongación del eje principal del Qosqo: NorEsteSurEste, dirección que también refleja la dependencia espacial y temporal de la civilización inca con respecto a su Pacarina o cuna: el Lago Titicaca. Además, es en ese mismo eje que prolongado hacia el NorOeste del Qosqo, se encuentra Chavín de Huantar, Cajamarca y Puerto Viejo señalando una especie de espina dorsal, que corre paralela a la cadena andina, basada en relaciones territoriales y producto de un largo devenir de diversos centros sacrales-políticos andinos.

El mismo eje ideal citado, en su trazo meridional, es también paralelo a la costa; por consiguiente, está en armonía con las exigencias de una coordinación natural entre el Qosqo y su territorio. En esta solución puede apreciarse una huella típica de la mentalidad inca: nunca se presenta en contraste con la naturaleza, sino que por el contrario, trata de interpretarla inteligentemente en sus sugerencias. En efecto, es evidente, que la armonía entre el Qosqo y la geografía del Tawantinsuyo, lejos de ser un principio enteramente o exclusivamente abstracto, se convierte, precisamente a través de estas interpretaciones de principios aparentemente poco rigurosos, en un motivo dinámico de integración, válido incluso más allá del Primer Proyecto Fundador. El absoluto geometrismo que domina el concepto urbanístico y artístico de las precedentes civilizaciones, aquí cede paso a una interpretación más universal de las eternas relaciones entre la obra del hombre y los condicionamientos de la naturaleza.

La estructura radial de ocho puntas - un símbolo solar muy difundido (17) -, es también frecuente en la tipología de los edificios que integraban la ciudad. Uno de los ejemplos más evidentes es la torre principal de Sacsaywaman, la que puede considerarse como un lazo estable y firme entre la estructura material de la ciudad del Qosqo, sus orígenes míticos y las regiones celestes prototípicas, puesto que a través de esa torre se perpetuaba la vía vertical actuante y perenne entre el Hanac, Kay y Ukju Pacha; otro ejemplo tenemos en la estructura de la "Cancha" inca compuesta por ocho direcciones, que muestra además cuatro espacios abiertos y cuatro cerrados, articulados por un espacio central. El Gran Qosqo Imperial emerge, pues, en el centro señalado exactamente por el hundimiento en la tierra de la barreta de oro de Manco Cápac, es decir, es el lugar en que gracias al héroe epónimo, el contacto entre Cielo, Hombre y Tierra era favorable, garantizando así su posición de "ombligo del Mundo" como su larga duración temporal.

NOTAS

(*) Qosqo, es el nombre original quechua de la antigua Capital del Tawantinsuyu, hoy conocida vulgarmente como Cusco, declarada "Capital Histórica del Perú".

(**) Los autores son miembros del Instituto Andino de Estudios Tradicionales "Qosqo". El e-mail del Instituto es: Inandet @ yahoo.es

(1) "Lo Sagrado y lo Profano", Mircea Eliade, Págs. 44 y siguientes.

(2) "El Rito Fundacional de la Ciudad", José María Gracia. Revista SYMBOLOS, España.

(3) "Lo Sagrado y lo Profano", Mircea Eliade, Págs. 30, 31.

(4) "Comentarios Reales de los Incas", Inca Garcilaso de la Vega, (1609).

(5) "Suma y Narración de los Incas", Juan de Betanzos. (1551).

(6) "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada", Cap. LXIV, "El Puente y el Arco Iris", René Guénon. EUDEBA, Buenos Aires 1969. Pág. 340.

(7) El "Eje del Mundo" para los incas comprende el Hanac Pacha, Kay Pacha y Ukju Pacha.

(8) "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada", Cap. XXXI, "La Montaña y la Caverna", René Guénon, Ob. Cit.

(9) En 1998, durante algunos trabajos de prospección que se efectuaron en el centro de la Plaza de Armas del Cusco, se hallaron una serie de ofrendas y otros elementos propiciatorios, que sin duda estaban relacionados con la consagración axial del lugar.

(10) Posiblemente la mítica Ave Indi: "Manco Cápac llevaba consigo un pájaro que llamaron Indi, que era como un halcón, al cual veneraban todos, pues él le daba poder a Manco y hacía que las gentes le siguiesen. El Indi estaba dentro de una petaquilla de paja, muy cuidado, y así fue transmitido a sus sucesores hasta Inca Yupanqui". "Historia General llamada Indica", Pedro Sarmiento de Gamboa. (1572).

(11) Posiblemente tierra traída de la ciudad del Tiahuanaco.

"…E como el Con Titi Viracocha hobiese ya despachado esto… dicen que los dos que allí quedaron con él en el pueblo de Tiaguanaco, que los envió… el uno por la parte y provincia de Condesuyo… y el otro por la parte y provincia de Andesuyo…y estos dos ansí despachados, dicen que él mismo se partió por el derecho hacia el Cuzco… viniendo por el camino real que va por la sierra hacia Caxamalca, por el cual camino iba él mismo llamando y sacando las gentes en la manera que ya habéis oído… hasta que llegó al Cuzco…"

Suma y Narración de los Incas, Juan Betanzos, Cap. II, 1968.

(12) "Cerca del terreno que ocupó después el convento de Santo Domingo (Coricancha) había un mojón de piedras que Manco Cápac se lo enseñó a Ayar Auca para que tomara posesión de él. Así lo hizo, volando, porque le habían salido alas; pero apenas se detuvo sobre el mojón, se convirtió en piedra, quedando desde entonces el dicho: «Ayar Auca. Cusco Huancaf ". En "Historia General llamada Indica", Pedro Sarmiento de Gamboa. Ob. Cit. Habría además que agregar que según el Cronista Polo de Ondegardo (1554), luego de su muerte, Manco Cápac se convirtió en piedra, y así fue conservado en el Coricancha.

(13) "Historia General llamada Indica", Ob. Cit.

(14) Ver Nota 12.

(15) Durante la celebración del Inti Raymi, con esos fines se sacrificaban dos llamas, una de color blanco y otra negra.

(16) Una información que corrobora la noción de que el centro de la ciudad se hallaba en la Plaza de Huacaypata del Qosqo,(actual Plaza de Armas de la ciudad), es que allí estaba edificado un Usnu. es decir, una plataforma ceremonial elevada; así mismo, desde ese centro se radiaban los cuatro caminos que partían hacia los 4 suyos o rumbos

(17) "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada", René Guénon. , Cap. XVII, "La Letra G y el Svástica". Pág., 103. Ob. Cit.

(18) Este eje ha sido denominado también como "La Ruta de Wiraqocha".

(19) "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada", René Guénon. Cap. XLII. "El Octógono", Pág.234. Ob. Cit.

(20) Patrón de Agrupamiento Arquitectónico que consistía básicamente "en el agrupamiento de varias construcciones alrededor de un espacio abierto, estando todo el conjunto encerrado dentro de un recinto con un solo ingreso" en "Estudios Acerca de la Construcción, Arquitectura y Planeamiento Incas", Santiago Agurto Calvo. Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), Lima, 1987. 1ª Ed.

(21) "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada", René Guénon, Cap. XLV. "El-Arkan". Pág. 256. Ob. Cit.

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