He seguido tus pasos
Y rastreado cual vigía tus miradas
Anhelantes de otros soles,
Anhelantes de otros bríos.
Mas sumido en melancolía arcana prosigo este camino
Desechadas las promesas,
Cambiadas las estaciones de mi alma,
Una a una,
Trastocadas.
Y así, aunque otrora temeroso de la noche,
He ingresado en
castillos arruinados, laberintos y mausoleos
Para, en fantasmal
compañía, meditar sobre este ocaso.
Para escuchar una vez más ese rumor de tus labios
Que no proviene de esta era.
Que es eterno
Que es hielo.
Que es inmenso.
Que me clava.
EN KHADHIR
Albas son las cumbres que acechan las regiones mortales de
Khadhir.
Umbrales pétreos que semejan
cruces sobre lápidas.
"¡Nadie regresará desde
aquel país, cerco de lo numinoso!",
- advirtió una vez la Pitonisa de Thelos -.
Nadie – agrego-, salvo los
buitres.
Pues maldita para los hombres
es la tierra donde habita el Gusano Perseguidor.
Quien, junto a su inmunda
prole, roe la carne desde la noche de los tiempos.
Suaves cánticos no se escucharán
en los valles malditos de Khadhir.
Mujeres vanidosas de su
pálida belleza no danzarán bajo la luz de las tres lunas,
De acuerdo a ritos
primigenios.
Sólo espectros habrá.
Vagas formas prematuras,
desvanecidas.
Anhelantes de sueños cálidos.
De crepúsculos e inciensos.
¡Cuando mucho los intrusos espiarán
la frontera!
Pues si ingresan, no podrán
huir -¡nunca más salir!-
De las regiones mortales de
Khadhir.
Donde albas cumbres acechan.
Umbrales pétreos que semejan
cruces sobre lápidas.
VINO DE ZACCROVIA
¡Venid,
amigos de antiguos combates!
¡Venid, pues, y contad esas raras
leyendas que en Occthuqan aprendiste de labios mustios y medrosos!
¡No dudéis en cantar,
Pues la muerte muere con la melodía que
entonan
los espectros!
¡Oh, estirpe del Averno!
Y ahora, mis camaradas, si queréis,
descansad vuestros hombros,
Pues la tumba es lugar cálido para
quienes vagaron exhaustos por yermos y lejanos poblados,
Buscando el fuego y la brisa,
El amor fugaz y el silbido de las
espadas.
Lo sé, poco ya podéis hacer en esta
hora.
¡Bebamos, entonces, el vino de
Zaccrovia, manantial del guerrero,
Manjar que lleva a la paz eterna,
Pasaporte directo a la región donde no
florecen los amaneceres,
Sino un eterno crepúsculo;
Que, por cierto, será, nuestra última
batalla!
LA RIMA
DE LUGH MORIS
A veces me visita la
nostalgia
Y rememoro los
galeones surcando los Mares Infinitos,
Esas aguas esmeraldas
Que son descanso y
vida para el marinero.
A veces me visita la
nostalgia
Y rememoro los días
de alegría en Tut-Ma-Zal;
El sabor primaveral
de las frutas del Valle de Nyamlaz;
La brisa que baja
desde las montañas de Uzbram
Y que es néctar para
los sentidos;
A veces me visita la
nostalgia
Y escucho el sonido
seco y vibrante del choque de las espadas;
Los golpes infernales
de los mazos;
El grito de la
victoria…
A veces me sorprendo
tarareando una canción de juventud
Que creía olvidada
Hoy mi mundo es fibra
del pasado
Mis manos son
trémulas
Y la vista no alcanza
a llegar a los límites de antaño.
Mas mi mente vuela
Y alberga intactos
los recuerdos
De días que no
volverán
De hazañas y orgullo
sublime que hicieron de mi nombre signo de respeto
En todo Khadhir.
Sí, ¡en todo Khadhir!
A veces mi mente
vuela,
Y soy otra vez
Ese gigante esculpido
por las leyendas
Y cantado por los bardos.
A veces.
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sergio_fritz@yahoo.com
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